domingo, 18 de septiembre de 2011

Presa de mi misma

Intento escapar pero no puedo. Su voz me apresa el alma y paraliza mis piernas... no puedo soltarme de mis ataduras; cuanta mas fuerza hago con mas fuerza me agarran.

¡Ayúdame!, solo tu puedes hacerlo. Sálvame de esta agonía, quítame este sufrimiento. Libera este animal enjaulado que fiero ruge ansioso por salir al galope al prado.

Sácame de aquí, quítame esta tortura; abre la cerradura de mi prisión, dame la llave del candado; arranca los barrotes de mi alma, acude a mi llamada amigo mío.

Sólo tu puedes hacerlo, sólo tu puedes darme lo que necesito. Sólo tu alma puede salvar la mía, solo tus palabras son mi remedio. Grítame o susúrrame un "te quiero" y despoja mi alma de este sufrimiento.

1 comentario:

  1. Esto fue escrito a mis 18 años. A veces, presos de nuestras inseguridades y de nuestros pensamientos, necesitamos una mano amiga que nos ayude a encontrar nuestro camino.

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