domingo, 5 de febrero de 2012

Mi luz, mi sendero...


“Caminaba sin rumbo por un largo sendero. No era ancho ni estrecho, ni fácil de transitar pero tampoco difícil. Simplemente era mi sendero, el camino que yo había elegido andar.
A veces encontraba durante mi viaje algo digno de admirar: me encontré flores de distintos tamaños y colores, árboles frondosos… incluso alguna vez caminaban a mi alrededor animales ofreciéndome su compañía, aunque ésta no durara mucho.
Sin embargo, en otras ocasiones tropezaba con alguna piedra que me dificultaba el avance, o bien me caía en un enorme pozo y no contaba con ayuda para poder salir, aunque terminaba lográndolo.
Cierto día caminando, inmersa en mis pensamientos, un destello de luz me llamó la atención. No era una luz como otra cualquiera, tenía algo especial, pero no le di importancia.
Tardó un tiempo en aparecer, pero cuando volvió me atrajo de nuevo y no conseguí apartar la mirada esta vez. Sin pensarlo un momento, me salí del camino que tan monótono se me hacía y seguí la luz, pues no estaba cerca.
Al dar el primer paso hacia la luz todo cambió: un olor fresco me inundó, nada que ver con el aire sobrecargado de mi sendero. Era, sobretodo, un olor de cambio, de algo nuevo, o más bien diferente.
Todo a mi alrededor tenía un color más vívido. El tacto bajo mis pies era suave, como una manta de hierba fresca bajo un sol abrasador. Además, aquella luz parecía llamarme, o tal vez fueran imaginaciones mías, pero creí entender que a esa luz le gustaba mi presencia.
Decidí experimentarlo todo, y por eso voy descalza, para no dejar de sentir nada, para que el más mínimo detalle cale en mi interior. No deseo armaduras. A veces me daño los pies por no saber por donde he de pisar, pues ando a ciegas por el terreno, pero no me importa. A  veces el terreno es más duro, pero sigo adelante, se que algo encontraré que me calme el dolor. Siempre es así; el sufrimiento siempre trae una felicidad mayor.
Hoy sigo caminando hacia esa luz. No tengo prisa por alcanzarla, y tampoco me preocupa no lograrlo. Pero el camino hacia ella me atrae cada vez más y hace que disfrute con cada detalle nuevo que voy encontrando, pues decididamente merece la pena conocer todo lo que esa luz me pueda enseñar.”

Un poco de poesía


Piénsame si yo te pienso,
ámame si yo te amo,
hazme tú si yo no hago,
entiéndeme si no me entiendo.
Búscame si no te encuentro,
enséñame a ser tu anhelo,
sólo éste es mi deseo,
si en tu vida no me centro.
Sé mi estrella en mi universo,
¿seré yo tu pensamiento?.
Mis palabras y mis versos,
son, por ti, mis sentimientos.

¡Me encantas!


¡Me encantas! Porque siempre que necesito un apoyo en ti lo encuentro, porque estás a mi lado en los malos y buenos momentos ofreciéndome tu aliento.
¡Me encantas! Porque hace ya tiempo que te conozco y cada día vienes con una nueva sorpresa que causa en mi, en muchas ocasiones, una profunda reacción.
¡Me encantas! Porque me emocionas, me transmites, haces que llore y ¡también que ría!. Porque podría escucharte durante horas y jamás me cansaría.
¡Me encantas! Porque sin ti mi vida sentido no tendría. Porque te conocí, me enamoré y hoy en día eres mi guía.
¡Me encantas! Porque, mi amada música, llenas los vacíos de mi alma, porque tu eres la banda sonora de mis pensamientos, de mis sentimientos, pero sobretodo, eres la banda sonora de mis alegrías.